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Huicholes, más allá de una cultura

Huicholes, más allá de una cultura

http://www.youtube.com/watch?v=rALWxg1vETM

INTRODUCCIÓN

Las montañas de la Sierra Madre Occidental, al norte de Jalisco, son habitadas por una mística y hermosa cultura en la cual se crean constantemente enigmáticos mundos cuyos protagonistas recurrentes son lunas, soles, árboles, laberintos, espirales, montañas y océanos cósmicos que incansablemente aparecen expresados en el arte, la religión y las costumbres de los Huicholes, un pueblo que se ha mantenido indemne de influencia externa a través de los siglos.  

Si bien, el origen de esta fascinante cultura es incierto, lo que resulta indiscutible  es que durante el periodo de la Conquista, muchos sobrevivientes de diversos pueblos indígenas huyeron hacia el interior de la Sierra Madre Occidental para escapar de la estela de destrucción dejada por las tropas españolas. La Sierra, al ser prácticamente inaccesible, no pudo ser conquistada, logrando proteger a los pueblos que en ella se establecieron.

Por supuesto, los Huicholes tienen una versión muy distinta de los hechos; si se le pregunta a un huichol sobre su origen, él narrará fantásticas historias sobre cómo los Dioses salieron del mar para luego peregrinar hacia el oriente de la sierra. Las creencias huicholas dictan que la historia se encuentra tejida en los hilos de sus incontables  mitos, es por eso que éstos son los lineamientos que determinan las acciones sociales y religiosas de su gente.

 Penetrar a la comunidad huichola, es encontrarse ante las puertas de un fantástico mundo de costumbres ancestrales que se han conservado intactas a través del tiempo. Penetrar al mundo del huichol, es llegar a una dimensión en la cual, lo divino y lo profano encuentran una armonía perfecta.

Distribución Geográfica 

La región huichol se asienta en el espinazo de la sierra Madre Occidental, en el estado de Jalisco. Dividida en cinco grandes comunidades, cada una de las cuales es autónoma; tiene sus propias autoridades civiles y religiosas. La autoridad civil es encabezada por un gobernador llamado totohuani y es renovada anualmente. Los maraakates o maraakames -cantadores o sacerdotes-, son los que conservan y mantienen vivas las tradiciones.

Vestimenta

 

La vestimenta tradicional varía de una región a otra y se caracteriza por su llamativa y elaborada confección, especialmente del traje masculino. Todos los diseños tienen una significación religiosa importante.

La indumentaria de las mujeres consiste en una blusa corta en un solo color, naguas interiores y exteriores, con un manto floreado para cubrir la cabeza y collares de chaquira. Los hombres usan pantalones de manta blanca y camisas del mismo material que tienen abierta la parte inferior de las mangas; dichas prendas están bordadas con elaborados diseños simétricos de colores. Los huicholes usan sombreros de palma con adornos de chaquira o bolas de estambre, una capa cuadrangular doblada a la mitad que se coloca sobre los hombros y, eventualmente, aretes y pulseras de chaquira. Para amarrar los faldones de la camisa a la cintura se usan cintas de lana. Cada hombre lleva consigo varios morrales pequeños; calzan huaraches o zapatos deportivos. Los niños más grandes visten como sus padres, mientras los más pequeños andan semidesnudos.

Los huicholes constituyen un grupo orgulloso por su gran riqueza cultural, son de carácter alegre, comunicativo y hospitalario, y es frecuente verlos portando su vistosa indumentaria tradicional hecha de manta con bordados de colores vivos. Los hombres llevan terciadas bolsas de lana con bellos bordados y, según su número, es la posición social y económica de quien las porta.

Creencias Religiosas

Su religión consiste en cuatro principales deidades: Maíz, Águilas, Ciervos y Peyote, todos son descendientes del Sol, "Tau". Sus actos religiosos se llevan a cabo en un monte llamado Wirikuta o ’Quemado’, en el estado de San Luis Potosí (México). Este monte se encuentra dividido en dos, un lado para las mujeres y otro para los hombres. En sus actos religiosos suele hacerse uso del peyote.

Cabe mencionar que la religión va implícita a través de la vida del wixárika (Huichol), forma parte de su identidad y está presente a lo largo de su accionar, costumbres y en la cotidianeidad tanto individualente como en lo comunitario. La religión viene a ser un compromiso fundamental en su existencia, es parte de su cultura y sus distintas formas de expresión.

La música y el baile entre los Wixaritari tienen fuertes rasgos prehispánicos y es parte del ritual con que se honra a la divinidad. Los bailes son poco variados y los pasos muy sencillos, llevando el ritmo con los pies. Una caracteristica de las celebraciones es la de tomar "tejuino" que es una bebida hecha a base de maiz fermentado, distinta al tejuino popular que conocemos, ya que es una bebida que embriaga y tiene un sabor distinto.

Gastronomía

Son muy comunes los alimentos  basados en maíz, la carne de venado, los quesos de leche entera y una gran variedad de cecinas. La bebida típica es el tejuino. 

Un poco acerca de sus costumbres

Al concluir la temporada de lluvias y tras levantar la cosecha, los wirraritari, como se dicen en su lengua los huicholes, agradecen a sus dioses su protección y generosidad con un festejo nocturno que, heredado de sus ancestros, mantiene viva la tradición de esta etnia que se concentró este fin de semana en su centro ceremonial en la periferia de esta ciudad.

Apenas entrada la noche, convocados por el monótono sonido del tepo (el tambor sagrado), los huicholes se congregaron desde el viernes pasado en el Centro Ceremonial de la colonia Zitacua, ubicado en la explanada de unos de los cerros que bordean la ciudad de Tepic para efectuar su ritual nocturno anual encabezados por su marakame, el sacerdote indígena.

En el lugar, iluminado inicialmente por el esplendor de la luna desde el oriente, adquiere un ambiente mágico por las velas encendidas y una enorme fogata que despide más humo que lumbre debido a que la leña aún está húmeda tras el largo temporal de lluvias, mientras que en el horizonte, ladera abajo, se muestran las luces de la ciudad en toda su extensión.

Se trata de la Fiesta del Tambor, uno de los "mitotes" que los huicholes celebran como parte de sus ritos mágicos sagrados en los que se realizan cantos y danzas mientras su sacerdote conversa con las diferentes deidades para agradecerles las lluvias y la buena cosecha y convencerlas de que no envíen enfermedades y les ayuden a resolver sus problemas. Para ellos, lo mágico y lo sagrados puede significar poderoso o extraño, pero también peligroso.

Al inicio de la ceremonia, dos ayudantes del marakame Vicente Montoya de la Cruz se turnan para tocar el tambor que acompaña rezos y cantos, y otro más reparte entre sus hermanos de raza -hombres y mujeres- colocados en círculo alrededor de la fogata unas largas varas secas que, con gran ceremonia, se pasan por todo el cuerpo.

Luego, uno por uno de los asistentes se acerca al fuego y arrojan las varas. Los hombres se retiran de inmediato mientras que las mujeres se acercan y se levantan ligeramente el vestido y la blusa para que el humo penetre a su cuerpo.

Según el gestor social Braulio Muñoz Hernández, funcionario comunal de Guadalupe Ocotán, una de las comunidades huicholas más importantes de Nayarit, al consumirse las varas "sus pecados habrán desaparecido y estarán purificados".

Regalo de la madre tierra

La Fiesta del Tambor representa uno de los rituales más importantes en la vida y costumbres de los wirrarritari y no escatiman tiempo, dinero o esfuerzos en los preparativos que duran varios días con el fin de agradecer a sus dioses el regalo que les dió la madre tierra, comenta Muñoz Hernández.

Entre sus rezos o cantos, los marakames o chamanes huicholes piden a todos sus kakauyares -dioses- los ayuden para que no les falten los alimentos y para que niños y adultos no se enfermen, dice el gestor social.

El ritual incluye la preparación de la bebida sagrada, el tejuino, que varios días antes las mujeres lo preparan con maíz germinado y seco molido cocido con agua a fuego lento durante más de 24 horas a un lado del fuego del comal de cada una de las casas, nunca de manera directa. Así cocido, el maíz, previamente colado, se pone a fermentar por lo menos 12 horas, antes de poder ser consumido.

Para que el marakame Vicente Montoya de la Cruz pueda iniciar su contacto con los dioses, se sienta en un equipal -un rústico sillón elaborado con varas y forrado de cuero- y coloca en sus pies una sonaja y el "ojo de dios huichol" -especie de abanico con figuras de coloridos estambres-, y rodeado de varas o flechas, que purifica rociándolos con una flor mojada con tejuino.

Siempre acompañado por el sonido del tambor y de sonajas, el marakame pronuncia sus oraciones mientras recibe de mujeres y hombres pequeños recipientes con tejuino y aguardiente para que los pruebe. Antes de consumir el contenido de esos recipientes moja su dedo índice en el líquido y señala los puntos cardinales.

La media noche llega tras cinco sesiones de rezos que corresponden a cada uno de los lugares sagrados ubicados en los puntos cardinales, que según la tradición huichol son norte, sur, este, oeste y centro, aunque las danzas y cantos continúan hasta la madrugada.

Los niños, sagrados

El día siguiente está dedicado especialmente a los niños y desde temprano los huicholes instalan un altar con la imagen de la Virgen de Guadalupe, rodeada del "ojo del Dios huichol", flechas ceremoniales y el bastón de mando del gobernador tradicional.

El "ojo del Dios huichol" está constituido por varas de caña adornadas con hebras de lana en colores, con un diseño angular que simboliza el medio por el cual el dios Kauyumali ve y comprende los misterios del mundo. Son consideradas varitas mágicas llamadas sikulis y en las fiestas se usan para asegurar a los niños y adultos de la etnia salud y larga vida.

Hasta ese altar, durante el día, llegan hombres y mujeres huicholes a depositar sus ofrendas, principalmente elotes, fruta, comida, tamales, tortillas, velas y tejuino.

Mientra suena el tambor y un coro encabezado por el "marakame" entonaba cantos que hablan de la bondad de sus dioses, los lugares sagrados y el respeto y veneración que se les debe guardar, uno de los ayudantes con el dedo índice de la mano derecha marca con tizne la mejilla izquierda del rostro de cada uno de los niños de uno a seis años de edad que son llevados por sus padres.

La marca permite a los dioses identificar y ubicar a los niños para que los cuiden durante el viaje que el espíritu de los niños realiza ese día por los lugares sagrados, indicó el gobernador tradicional huichol, Casimiro Montoya.

La comida de los dioses

Por la tarde, las ofrendas son consumidas y parte de ellas se dejan en el altar para los dioses que habitan en Wirikuta, la tierra mágica del peyote que los huicholes ubican en Real del Catorce, San Luis Potosí, a donde cada año durante el verano, los diferentes grupos envían a sus representantes para la recolección tradicional de ese cactus alucinógeno.

Enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Huichol

http://www.vallarta.com.mx/Editorial/Huicholes/

http://www.papalotla.gob.mx/work/templates/enciclo/nayarit/mpios/18009a.htm

http://www.eluniversal.com.mx/estados/62999.html

http://www.yecan.com/huichol.html

 

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